SOLICITUD DE CANONIZACIÓN DE ROSA CAGÍ
Por la presente tengo a bien dirigirme a usted,
para solicitar una plaza de santa laica en la Iglesia del Amor.

Un hombre me juró amor eterno,
pero su amor fue el infierno en la tierra.
Poseo en mi cuerpo más estigmas de los exigidos por su Iglesia,
mayor cantidad de lágrimas
que las expresadas en centímetros cúbicos
en las planillas de las aspirantes a ser canonizadas,
mayor número de horas de insomnio,
y en mis rodillas unas callosidades tan elocuentes
que mis amigas me dicen:
Rosa la genuflexa.
Una noche me hizo caminar como perra,
maullar como niña y cantar como anciana.
Otra noche, me obligó a besar el retrato de su amada,
y yo pensé que a lo mejor él
obligaba a su amada a besar mi retrato, y esa misma noche,
-no sabe cuánta pena me da escribir esto-
me gritó degenerada.
En cuanto al requisito exigido por su Iglesia:
"Amarás aunque te muelan a palos",
puedo asegurarle que mi amor es inconmensurable,
a tal extremo que ese hombre
es mi Sumo Bien, Mi Todo y mi Nada.
Por tanto, habiendo sido humillada,
ofendida, vilipendiada,
postergada y vejada;
habiendo sido configurada en esa extraña latitud
que es ser muerta en vida.
Yo, Rosa Cagí,
en pleno disfrute de mis facultades mentales,
pido humildemente ser canonizada como santa laica
con derecho a figurar en los altares del horror.
Créditos: A V. Piñera