Cuando era pequeña y mi madre me buscaba por todas partes porque me comía el tarro de azúcar de la casa, yo me escondía en la cama de mis abuelos, y susurrando mi abue me repetía: “ten paciencia…”, aunque también me advertía “…y en el rabo resistencia”.Lo segundo tiene mas sentido para mi ahora, evidentemente, ¿pero la primera? la he perdido y en pos de ella he tratado de alinear mi qui, buscar mi kwan, salir de los karmas, equilibrar mis chacras y sigo perdida. A propósito de haber visto el huevo zen.

Estos días me he repetido hasta el cansancio que si uno envía buenas energías porque no habrían de devolverse y mi mundo seria mas tranquilo. Por lo tanto, no me molestaría tanto por los que te hablan como si fueras tarada, ó por la madre del niño que sube al bus con yogurt en mano y lo riega sobre mi maleta ó porque no me escuchan en un restaurante ó porque el tipo sentado a mi lado en el bus no entiende que no esta sobre un caballo y los demás merecemos espacio ó porque Felix de Bedout grita a los entrevistados, cosas por el estilo.
Pero después de una exhaustiva búsqueda interior, creo haber logrado encontrar la fuente de mis “disturbios” mentales: MI HERMANA.
¿Cómo puede enfrentarse uno a un nuevo día cuando entra como tromba de elefantes a las 5:00 de la mañana a mi habitación, enciende la luz, abre la puerta del armario con todo el ruido posible para llevarse MI ropa y fuera de eso, tiene el descaro de mandarme a dormir; y no una sino dos veces!!?
Pero después de una exhaustiva búsqueda interior, creo haber logrado encontrar la fuente de mis “disturbios” mentales: MI HERMANA.
¿Cómo puede enfrentarse uno a un nuevo día cuando entra como tromba de elefantes a las 5:00 de la mañana a mi habitación, enciende la luz, abre la puerta del armario con todo el ruido posible para llevarse MI ropa y fuera de eso, tiene el descaro de mandarme a dormir; y no una sino dos veces!!?
Créditos: A los codos (no pregunten)
Fotografía: Huevo Zen y su discípulo Lii Mon Chuu Pao


