27 de diciembre de 2008

Listado

Tengo entendido que hacer listas es lo más IN cuando termina el año, y que también es lo más jarto que puede haber para algunos, pero que le hacemos, es la segunda vez que lo intento y la primera de fin de año, a ver que tal estuvo el movimiento contable del año… (porque el incontable mejor que no y lo serio no es negocio)

150 cervezas (apenas)
1 chico
Una mudanza
Medio televisor
Peso ganado: 15 k
Peso perdido: 12 k
Resacas para no ver el sol: 3 (excelente)
5 viajes (uno al extranjero, cuenta por 2)
Número de veces mi nombre en el periódico: 6
Número de veces mal escrito: 4
8 regalos de navidad
500 masmelos ingeridos (horroroso)
Cantidad de horas hablando basura: INCONTABLE
Intento de llamadas al 123 para callar al vecinito: 10 aprox.
USBs perdidas: 4
USBs compradas: 5
Horas invertidas en modificaciones del template: 96
Horas invertidas en mandar el internet a la jodida porra: 90
Mensajes mentales de “no sea metido”: 18 aprox.
Frase con relación al resumen financiero colombiano del año: “Eso de andar de putas ya no es negocio, esa cosa está muy barata…”. George. Obviamente nadie pidió explicaciones, ni se querían tampoco.

Propósitos de año nuevo cumplidos: 1 (¡muy bien!)

Un año con una evolución excelente.

20 de diciembre de 2008

Almohada

Estar molido es reventarse hasta que el cuerpo dice no más, molerse es estar mentalmente a media marcha, estar físicamente en cámara lenta y el resto, si queda algo, no responde. Y si me pongo a pensar en esas noches pasadas a punta de café en las salas de edición de la escuela, ó en ese frenesí carnavalesco de la tierra caliente que dura par días, ó en las horas corridas de rodajes y esperas, y rodajes y esperas, en ese orden, ó en esas presentaciones finales... creo que nunca he sido más lúcida que cuando mi cuerpecito no arranca.

El problema es que después de cinco días de rodaje nocturno, de medios días dedicados a terminar presentaciones y/o informes, de que la noche de descanso intermedia me haya ido de concierto hace que al final de cuentas ser lúcida me parezca lo menos importante del mundo. Se puede caer el jodido gobierno del país y NO me muevo, puede algún amigo haber terminado con la bruta de su novia y querer contarme los detalles más ridículos y me importa un CORNO, puede llegar Madonna a mi casa y francamente, puede quedarse esperando en el sofá (esperando que no suceda por supuesto).

Y la explicación a semejante actitud no es la pereza, no señores… es que después del deber cumplido, del trabajo resuelto y del disfrute del alma, en ese momento justo en el que no soy un ser humano, en ese instante en el que jamás las ideas son más claras y enfocadas, ahí justo, NUNCA es más fuerte el sentimiento de saber que mi almohada me hace sentir DIVINAMENTE.

Y, ¿cómo se las arregla el resto mundo? yo no sé...

1 de diciembre de 2008

Mulas

Todos conocemos a personas que no son las más inteligentes del planeta, en realidad no son las más inteligente de ninguna parte, bobos, bobas, ¡re-bobas!!, y no me refiero a hippies come flores con una burbuja de buenas energías alrededor, ni tampoco a pendejos con mirada chusca que se creen la última gota de agua del desierto; no, estas son de las que dicen que “la tierra es el planeta más famoso del mundo”, y es de conocimiento general que uno debe respetar a las personas, a todas por igual y eso es parte de las buenas maneras que me enseñó mi gordita, pero es que no puedo decir algo diferente… son unas ¡mulas!.

Pues bien, un viernes de celebraciones nocturnas, íbamos con el chico y un par de amigos caminando por la calle 45, reconocida calle universitaria de bares para iniciarla, y de pronto, caminando hacia nosotros nos encontramos con Guillermo, un viejo amigo del chico, filósofo, economista, profesor, trabajador de una reconocida ONG internacional, bien plantado, “queridísimo”, un hombre inteligente a fin de cuentas, entre saludos, abrazos, llegan las presentaciones… ¿y la novia del susodicho? pues una reconocida boba… y cuando digo reconocida, es porque quien le ha tocado trabajar, estudiar ó afines coinciden en lo mismo y lo repito yo, con información de primera mano.

Y especialmente bonita no es, lo cual es aún más preocupante. Y antes de despedirnos con shock mental incluido por parte nuestra, y con una sonrisa a flor de piel de parte de él, este pobre hombre remata con… “estoy en el mejor momento de mi vida”.

Bueno pues, y aquí ¿qué se hace?...