MADRE: Pues gorda, como gooooorda, no estás, estas gordita.
VICA: Sniff

No hay mujer que no se preocupe por su peso ó en su defecto por su figura. Aquella mujer que dice: “no me preocupa mi peso”, MIENTE con ganas, MIENTE con alevosía y premeditación y MIENTE porque quiere evitar que le pregunten si es anoréxica ó en el peor de los casos uno evita preguntarles porque se parecen a la endemoniada Michelle Bundchen.
Cito: “Odio los probadores colectivos. Todo el mundo mira de reojo el cuerpo de los demás pero no miran a los ojos a nadie. Siempre hay chicas que saben que tienen un aspecto estupendo se pongan lo que se pongan y que bailan radiantes alrededor de los probadores, moviendo las melenas y posando frente el espejo como si fuesen modelos diciendo: ¿Me hace parecer gorda? A sus inevitables amigas obesas que, se pongan lo que se pongan, parecen focas”. Bridget.
Y hay días en los que me siento así, como la amiga foca, aunque a decir verdad y si lo pienso detenidamente, no tengo amigas como sílfides, benditas ellas. Desde comienzo de año he estado aumentando de peso y no me imagino porque, no será por haber dejado de hacer ejercicio, ó porque haya cambiado mis hábitos alimenticios, ó ¿será que si? Voy a pensar seriamente en esto, mientras espero que la genética haga efecto en algún momento y como primer paso de mujer comprometida, buscaré agotar los dulces de la alacena para no volver a comprar más.
Créditos: A la alacena.