
- Mi padre: Una bolsa de leche por favor.
- El tendero: ¿Qué clase?
- Mi padre: Mmmm, de vaca negra.
Y ya, con eso entendí porque mi madre no le dice que vaya a la tienda.
Par cosas. Es increible que después de unos cuantos buenos años, vuelva a uno esa irracional forma de sentirse adolescente mal parqueado, esto es, algo no menos que desubicado porque-no-me-hallo.